El embudo de conversión y la pirámide de insatisfacción

Es de sobra conocido el esfuerzo que hay detrás de cada web para optimizar el embudo de conversión y aumentar el número de acciones objetivo, ya sean éstas cerrar ventas, conseguir registros, obtener reservas, generar descargas o simplemente aumentar tiempo de permanencia. Para cada uno de estos objetivos se destinan recursos no menores que en términos globales se acaban siempre traduciendo en dinero.

Para empezar investigando a nuestro target, analizando sus hábitos de búsqueda y sus evoluciones. También a nivel de SEO, trabajando keywords y optimizando. A tareas relacionadas con la usabilidad también le dedicamos mucha atención, cuán intuitiva es mi web, cómo de sencillo es que mi usuario llegue a donde quiere, cuánto de fácil es captar mi mensaje…así como al diseño.

Cuando ya tenemos toda la operación anterior resuelta, comenzamos con una segunda fase centrada en los medios a la que también dedicamos muchos recursos: SEM. Aún saliendo en ocasiones de presupuestos independientes, la inversión dedicada a Search Engine Marketing supone un claro coste de oportunidad para el departamento que “firme” la ejecución y para el plan de marketing de la compañía por extensión.
Pero hay veces, oh misterios de la vida, que cuando hemos conseguido diseñar una web de la mejor manera, nos hemos roto la cabeza analizando el target, nos hemos quedado noches sin dormir optimizando el contenido… y paralelamente a gastarnos un presupuesto recurrente en SEM sucede que…
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Este fail tiene un efecto directo en la tasa de conversión de esta compañía. Es algo serio pero no deja de ser “no cumplir el objetivo marcado: conversión”, es decir, no sumar.
Lo que sí es grave es restar algo que ya tienes, algo que no era objetivo pero que es base: la relación con la marca. Después de que un usuario decida buscar un seguro más barato, se preocupe en hacer una búsqueda, vea tu anuncio, decida clickar en él, comience a insertar datos en la web, y más datos, y más datos esperando una propuesta económica…y después de 10 minutos cuando llega al final: hueso.
¿Qué supone esto sino invertir el embudo de conversión y transformarlo en una pirámide de insatisfacción?
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